La resistencia a la terapia

Nuestra naturaleza humana hace que instintivamente busquemos  bienestar, pero es cierto también que vivimos en una cultura de apariencias y que por lo general al atravesar problemas familiares, de pareja, o algún tipo de disfunción emocional, nos cuesta buscar ayuda profesional.
A veces  acudimos a nuestros amigos, buscando algo de orientación. Sin embargo el afecto que ellos nos tienen, pude hacer que su visión no sea del todo objetiva y terminemos aún más confundidos.
Vivimos en una cultura que nos enseña desde muy niños, que debemos ocultar nuestros problemas y pretender ser “perfectos”, pero pretender, termina por agotarnos.
Por otro lado estamos acostumbrados a vivir con el realismo mágico, herencia de nuestro mestizaje, nuestra religión y las supersticiones hacen que busquemos guías espirituales, intentando encontrar curas milagrosas.
Lo cierto es que además del instinto de bienestar, también tenemos dentro de nosotros una parte no conciente que nos jala hacia el automaltrato y el sufrimiento, si nuestro cerebro se acostumbra a vivir en crisis emocionales, es difícil salir de estados de ánimo con los que nos hemos habituado, y es ahí donde radica la “resistencia a la terapia”, es una fuerza a veces poderosa que nos hace suponer que hacer psicoterapia  no es la solución y empezamos a urdir algunas justificaciones para no empezarla, porque nos invade el temor de abrirnos con alguien que no conocemos, o simplemente porque repetimos prejuicios como: no necesito de otro para solucionar mis problemas, no estoy loco para hacer terapia, el del problema eres tú… yo estoy perfectamente bien, etc.
La psicoterapia no es más que un espacio activo que requiere de quitarse las máscaras sociales que estamos acostumbrados a llevar,  para sincerarnos con nosotros mismos y crecer. No existen las pastillas mágicas que solucionan la vida, ni los “tips” que nos curan, ni las instrucciones que se repiten una y mil veces convirtiéndonos en autómatas. La psicoterapia requiere del compromiso y la apertura, para enfrentarte a todo aquello de tu pasado y curar las heridas a profundidad, no con paños de agua fría, porque el verdadero bienestar requiere de  TRABAJO, SINCERIDAD Y CONSTANCIA!
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