Victimización, un peligro que vive dentro de ti!

Todos crecemos inmersos en la cultura, cualquiera que ella sea, nos atraviesa y nos influye. Sobre entendemos que el modo de educar a los chicos y las chicas, tiene una fórmula que se repite hacia el infinito, sin cuestionarnos sobre su efecto.
Hoy me referiré especialmente a la victimización femenina, como resultado de la crianza y los “decires” que repetimos sin conciencia de la importancia que tienen las palabras en los niños y adolescentes.
Todas las mujeres en algún momento nos hemos victimizado, no existe una que pueda decir que no, o que haya al menos estado tentada a hacerlo por un periodo de vida. En mi experiencia de 12 años como psicoterapeuta, escucho constantemente el discurso que culpabiliza al hombre por no haber…………….(en el espacio en blanco coloque usted cualquier actividad, que el novio, esposo o amante, haya dejado de hacer, o haga en exceso), y que de alguna forma explica el porque de la tristeza que en ese momento motiva a la mujer a buscar ayuda.
Cuanto daño nos hace colocarnos en esa posición dependiente y poco objetiva con respecto a nuestro rol activo como miembros de una relación de pareja.

De dónde viene esa mala costumbre, que nos sume en la constante “queja, el lamento, la búsqueda de un pretexto nuevo para justificar nuestro malestar y nuestra supuesta estancia sufriente en el mundo”?

De la crianza diferencial, esta larga historia que nos relaciona con nuestros primeros referentes, nuestros padres, el funcionamiento y la comprensión del entorno.

Las mujeres latinas  crecemos en nuestra mayoría escuchando frases como:

  • Tu hermano puede salir, pero tú no, porque eres mujercita.
  • Los hombres solo quieren acostarse contigo, cuando lo consiguen seguro te dejan, no vayas a hacer eso porque te vuelves “fácil”.
  • No puedes ir sola, porque eres mujercita.
  • Puedes ir, pero llega temprano, las señoritas de su casa, no se quedan hasta tarde, que pensará la gente de ti, que  no te controlamos.
  • Todos los hombres son iguales, no puedes confiar en ninguno.
  • Cuando eres mamá solo eres eso, no puedes pensar en tener una relación de pareja, porque una buena mamá, vive por y para sus hijos, etc, etc.
Estas frases sin criterio, sin contexto, todas ofensivas, todas represoras de libertades y diferencias, dejan mella. Las mujeres no podemos seguir siendo educadas para obtener “APROBACIÓN” del entorno o de nuestras parejas, porque nos volvemos objeto dependiente y no sujeto deseante.

Ahí la explicación de porque las mujeres debemos combatir a diario  esta voz interna y “facilista” de culpar a otros cuando las cosas no van bien. Entonces…. manos a la obra:

  1. Identifica en ti esas ideas poco saludables de tu crianza que te siguen a la adultez y que obstaculizan tu desarrollo como individuo independiente.
  2. No te victimices, hazte cargo de tus errores y corrígelos.Sé responsable de tu calidad de vida.
  3. No permitas el control de tus decisiones, vestimenta, gustos  y hobbies por estar en una relación de pareja.
  4. Si eres madre, cambia de chip y educa a tu hija para ser un individuo crítico y no una adicta a la aprobación.


Si de algo debes cuidarte, es de ser víctima de ti misma.

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