Mi hijo ha perdido el año, que hago?

El año lectivo se ha terminado, y a este cierre le acompañan varias alegrías y algunos sinsabores, las vacaciones representan ese espacio de descanso bien merecido para los chicos, el tiempo de compartir en familia, pero también nos enfrentamos al fracaso escolar.

Pero qué es el fracaso escolar??, no es más que el bajo rendimiento académico que algunos niños o adolescentes pueden presentar, cómo hemos recalcado en artículos anteriores, el sistema educativo tradicional puede etiquetar duramente a un niño que no obtiene las calificaciones esperadas, muchos profesores no indagan en las causas del problema y simplemente lo pueden denigrar o aislar.

Lo cierto es que el aprendizaje es un proceso complejo, en el que convergen nuestras múltiples capacidades cognitivas, la memoria, la atención, el interés, la motivación así como también nuestro estado emocional. Tenemos poca información a cerca de la inteligencia, cuando al hablar de ella no podemos limitarnos a una sola forma de procesar el conocimiento, porque las inteligencias son múltiples, pero este es tema de un artículo posterior.

Cómo ayudar a nuestro hijo si tiene dificultades para rendir académicamente? Pues lo más importante es entender que no debemos caer en el maltrato verbal, ni en las recriminaciones, esto solo empeora el panorama y desmotiva.

El buscar apoyo psicológico puede ayudarnos a entender cuáles pueden ser las posibles causas, de que nuestros hijos no rindan adecuadamente, se deben  descartar disfunciones como el déficit de atención e hiperactividad, dificultades a nivel de la memoria de trabajo, etc, y esto se realiza con una respectiva evaluación. Después debemos ser capaces de indagar en el contexto que rodea al chico, existe un buen ambiente familiar? Está siendo quizás víctima de “bullying” o acoso escolar? Nuestros hijos estarán eligiendo adecuadamente a sus amistades? Así como a los adultos un mal entorno laboral nos afecta, también esto puede estar afectando a un adolescente o a un niño. Sii no estamos bien emocionalmente, perderemos el interés, la concentración  y naturalmente todo esto se verá reflejado  en las notas.

Así que si en casa estamos pasando por una situación similar, no agredamos a nuestros niños, no nos comuniquemos mediante la queja y el reproche. Ejerzamos la influencia que tenemos como adultos responsables de estos chicos, de manera distinta, hablemos con ellos, propongamos buscar ayuda, así tanto el entorno como el profesional de la salud mental podrán realizar una estrategia conjunta para mejorar hábitos de estudio, así como la valoración del chico seguramente mellada por el proceso de aprendizaje truncado y de paso, le daremos un color diferente a la convivencia en el hogar, mejorando las relaciones entre los miembros de la familia.

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