La democracia en el hogar

Es cierto que la mayoría de nuestro bagaje educativo viene de casa, los padres sin duda son los principales maestros de los hijos, pero lo grave de esto es que muchas veces no estamos conscientes de la influencia de nuestro comportamiento como: pareja,  profesionales éticos,o como individuos que formamos parte de una sociedad y menos aún de nuestra manera de comunicarnos. Para los niños somos sin duda SU PRINCIPAL  EJEMPLO!

La comunicación es en gran medida una de las herramientas más útiles para relacionarnos con el ambiente y con nosotros mismos, y en la mayoría de los casos se encuentra subestimada y pasamos de ella.

Es común encontrar familias que utilizan una forma vertical de relación y de comunicación, por lo general es la figura masculina, la que más frecuentemente trata de ejercer poder de esta manera. La explicación una vez más radica en el problema cultural que representa el machismo.

Por lo general una persona educada en un ambiente agresivo psicológica o físicamente, asume la violencia como parte normal del discurso, y no nos referimos sólo a una agresividad palpable, venir de un hogar, donde no existe el respeto y sí la subestimación del otro, sumado a  la forma en la que se educa a los varones, que no hace más que dificultar su ya compleja capacidad de comunicar sus emociones e inseguridades, hacen de estos factores  un verdadero caldo de cultivo para ocultar las mismas, mostrándose dominantes, autoritarios y hasta dictatoriales.

Conceptos aparentemente complejos de entender para un niño, como el respeto y la democracia, pueden aprenderse en lo cotidiano de la convivencia. Es importante poder abrir espacios de comunicación dentro del hogar para  escuchar los diversos criterios, primero a nivel de pareja y luego creando un ambiente agradable para que nuestros hijos, crezcan seguros de que sus opiniones son respetadas e importantes.

Cómo hacerlo?

  1. Mantén el buen hábito de que las horas de las comidas sean el espacio para compartir en familia.
  2. Coloca reglas para que los dispositivos electrónicos no interfieran en la comunicación familiar, explicando que en la comida debemos dejar los teléfonos de lado, para poder hablar sobre lo ocurrido en el día.
  3. Si se plantea un tema en familia, escucha lo que tus  hijos opinan sobre el tema, sin hacer de menos su opinión, no por ser menores, tienen menos derecho a expresarse.
  4. Trabaja mucho en tu relación de pareja, que ellos aprendan que todos tenemos problemas, pero que sus padres son capaces de respetarse por más difícil  que esté la situación familiar es la mejor herencia psicológica que les puedes dejar a tus niños.
  5. No uses el doble discurso, si hay reglas en casa, empieza por respetarlas tú mismo.

Esta actitud más consciente de lo trascendente que es tanto el emisor como el receptor en la comunicación harán que tus hijos crezcan haciendo valer sus derechos, aprendan a hablar de sus emociones, necesidades, sentimientos y criterios para luego poder entablar al crecer, relaciones funcionales saludables y respetuosas.

Nada puede reemplazar a una buena conversación en familia!

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