Las consecuencias del mimo y la sobreprotección

Aunque seamos adultos y creamos que nuestra infancia ya no nos atañe, no podemos evitar pensar en este periodo como el fundamento de lo que será un individuo en un futuro. Mucho de lo que eres se lo debes a la formación que te dieron tus padres, a como interactuaban contigo y a su estructura disciplinaria.

Si bien es cierto el amor es importante en la crianza, sobre todo hoy los padres malentienden conceptos y se olvidan también que la falta de límites puede traerles a sus hijos severas consecuencias en el futuro, la falta de tiempo por la vida moderna ajetreada, hace que los padres compensen su ausencia con un exceso de mimo e incluso con actitudes permisivas.

En la práctica profesional es común ver que los padres interactuan con sus pequeños y no tan pequeños sin firmeza y de manera contemplativa, las faltas de respeto de sus hijos con los otros o en contra de los ambientes donde se desenvuelven, se justifican con frases como: “es que es chiquito”, “así son los niños”, “tiene el carácter fuerte”, “están aquí para ser libres”!

Como si con estas palabras pudieran hacer desaparecer la falta de estructura de estos niños en formación e inclusive se horrorizan cuando otro coloca límites a estos pequeños fuera de control.

En otros casos los adultos giran en torno de los niños o adolescentes, evitando hacerles enfadar, temerosos de los berrinches o caprichos de estos pequeños monarcas del hogar, perdiendo toda autoridad sobre ellos.

Del otro lado el exceso de atención que se le preste a un individuo en formación, protegiéndolo excesivamente, sin permitirle ni que el viento lo roce, puede acarrearle consecuencias tristes que lo convertirán en un adulto:

  1. Egoista: será difícil para él estar pendiente de las necesidades de los demás, incluso su comportamiento puede interpretarse como desagradecido incluso con la misma familia.
  2. Egocéntrico: pensará que todo gira en torno de él o ella y creerá que el resto tiene la obligación de complacerlo siempre.
  3. Tendrá poca tolerancia a la frustración: se volverá irritable y defensivo frente a la crítica externa, posiblemente llegará a molestarse cuando sienta que no lo aprueban  y esto volverá a sus relaciones frágiles e inclusive inestables.
  4. Se volverá dependiente: en el fondo sentirá  que siempre necesita de otros para hacer las cosas, teniendo una conducta casi infantil y demorando su madurez.

Si te identificas con ser un padre que está mimando o protegiendo en exceso a sus hijos, ALERTA! debes modificar tu comportamiento para que puedas educar individuos sanos y productivos que se inserten en la sociedad, o si del otro lado eres un adulto que se reconoce en este artículo, anímate, nunca es tarde para hacer cambios necesarios para que puedas relacionarte mejor contigo y tu entorno.

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